TRINEO
Para deslizarse sobre hielo, sobre nieve, pero en la Imaginación es todo lo
contrario: es para deslizarse por lo caliginoso. Sería un trineo en el campo
raso
de una noche calurosa, bajo destartalada luna, y en paisaje que transpirara la
humedad de un verano sin redención. Por lo que al Lector, habituado a conocer el
sueño de la nieve de los trópicos, se le propondrá entonces, como aporía, esta
aberración consistente en soñar un trineo en pleno verano.
Lorenzo García Vega
Mostrando entradas con la etiqueta cosas de copos de nieve. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cosas de copos de nieve. Mostrar todas las entradas
miércoles, 8 de diciembre de 2010
sábado, 3 de julio de 2010
Copo
El enemigo acecha. El miedo te patea el talón de Aquiles. La angustia te mete los dedos en la garganta. Tus ojos no pueden ver más allá de las pestañas. Tenés hambre. El estómago se anuda en las rodillas mientras el corazón te enferma la sangre que llega hasta tus dedos. Esto es una calle cortada por un bache inundado por la lluvia y vos con zapatos nuevos. Te espera algo peor que la muerte, algo menos definido e incómodo. Cerrás los ojos. No podés defender tu destino. No lo podés mirar a los ojos. No creés que sea tuyo.
Pero cae un copo de nieve.
El primero.
Se desliza por el aire, minúsculo, sus puntas podrían ser destruídas ante la sola presencia del bache, con una sola mirada tuya.
Aterriza sobre el párpado. Se acunan las aristas frescas entre las pestañas.
Silencio.
Era verdad, cuando cae el primer copo de nieve todo se silencia.
Otro copo. Y otro copo. Y otro con forma de estrella. Y otro como un castillo de cristal, otro con acículas de hielo.
Algo frío se cuela entre los dedos de los pies. Cosquillas.
Sacar la lengua para tocar los copos es algo que siempre quisiste hacer.
Está detenido el tiempo.
Tus zapatos están relucientes.
Para cruzar el bache, te tendrás que ensuciar.
Pero cae un copo de nieve.
El primero.
Se desliza por el aire, minúsculo, sus puntas podrían ser destruídas ante la sola presencia del bache, con una sola mirada tuya.
Aterriza sobre el párpado. Se acunan las aristas frescas entre las pestañas.
Silencio.
Era verdad, cuando cae el primer copo de nieve todo se silencia.
Otro copo. Y otro copo. Y otro con forma de estrella. Y otro como un castillo de cristal, otro con acículas de hielo.
Algo frío se cuela entre los dedos de los pies. Cosquillas.
Sacar la lengua para tocar los copos es algo que siempre quisiste hacer.
Está detenido el tiempo.
Tus zapatos están relucientes.
Para cruzar el bache, te tendrás que ensuciar.
Etiquetas:
cosas de copos de nieve,
deseos,
miedo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)