lunes, 22 de julio de 2013

Reflexiones genealógicas IV

La imaginación, a veces, es una suerte de memoria.

domingo, 1 de abril de 2012

Aparición de poemas...

Tengo la alegría de anunciar que algunos poemas míos aparecen en el blog La Piedra Encendida!
Los invito a leer el blog, que está muy bueno, y por supuesto, mis poemas.
:-)

sábado, 24 de marzo de 2012

Presentación de la antología "Esto no es un plagio, la literatura también se puede versionar"

Estimados, les aviso que se presenta próximamente el libro "Esto no es un plagio", en el que aparece un cuento mío, que, como dice el título, no es un plagio..! Los espero! Salió lindo el libro... :-)
Jueves 29, a las 19 hs. Casa de la Lectura, Lavalleja 924, Villa Crespo 
Se presenta la antología de cuentos "Esto no es un plagio - La literatura también se puede versionar", compilada por Valeria Iglesias y publicada por Covers Ediciones.

Un libro que reúne 14 cuentos escritos por autores que se inspiraron en cuentos de reconocidos autores. Es un libro homenaje, no en el sentido de utilizar el eufemismo "homenaje" para insinuar un plagio que,... como aclara el título, no lo es, sino en el sentido de la cultura pop y de los discos homenaje en que las bandas de músicos más jóvenes graban covers de canciones de sus ídolos musicales.

Autores: Matías Moliné, Alexandra Jamieson Barreiro, Patricia Juárez, Diana Da Silva Santos, Carolina Mettini, Jorge Córdoba, Carlos Rizzuti, Federico Porfiri, Clara Aguirre Hernando, Mariana Prieto, Marcela Pietrángelo, Sol Drincovich, Paula López y Gisela Soria.
Jueves 29, a las 19 hs.
Se presenta la antología de cuentos "Esto no es un plagio - La literatura también se puede versionar", compilada por Valeria Iglesias y publicada por Covers Ediciones.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Helado

Me regalaron un helado. Hornearon galletas y me convidaron. Leyeron mis poemas.

Sometimes, life is sweet.



jueves, 12 de enero de 2012

Mamá

Silvia se acomodó la correa de la cartera en un hombro, y la del bolso en el otro, para abrir la puerta de la habitación 808. Lo primero que vio fue la cara de esa chica y tuvo un escalofrío. Todavía no se acostumbraba a ver a la paciente que compartía la habitación con su madre desde hacía varios días.

Propiamente una Neandertal, dijo para sí misma. La chica, que no debería tener más de treinta años la miró con sus grandes ojos negros como pozos. Casi siempre estaba sentada en la cama, a veces se mesaba el pelo corto e hirsuto, a veces se bajaba para ir hasta la puerta a llamar a la enfermera , mostrando en consecuencia su polera gastada que no llegaba a cubrir los pañales. Al asomarse estiraba la manguerita del suero hasta el límite de lo imaginable. Silvia se tocaba el brazo instintivamente al verla.

-Hola mamá, cómo estás?

La señora gorda de pelo gris miró como ausente por arriba de su hombro.

-Mamáaa! Mirame!

La señora reaccionó y la miró a los ojos. Tenía la mirada de una foca vieja. Por un momento Silvia le tuvo lástima.

Silvia dejó sus cosas en una sillita a un costado de la pared. Y se sentó en otra silla libre. Se acomodó el pelo. Qué lindo tenía el pelo, y la cara, el maquillaje obraba de maravillas, discreto, elegante. Las uñas cortas. Propiamente una dama.

-Mamá, tomá un poco de agua. Ahi, despacito, bien.

Qué buena hija que cuidaba a la mamá. Silvia suspiró aliviada. Le dio un poco de culpa sentirse tan bien, después de todo, estar en el hospital no era una causa aceptable de júbilo, pero no lo podía evitar, las crisis le daban un sentido de equilibrio que no le daba la tranquilidad de todos los días. Miró de reojo a la chica de la otra cama. Pobre, pensó, nadie la viene a visitar, dónde está su madre?

-Mamá, estás cómoda?- preguntó Silvia mientras tintineaban sus pulseritas doradas.
-Masomenos- dijo después de unos instantes Inmaculada, asi se llamaba su madre.
-Te voy a correr un poco para arriba, mirá tenés los pies colgando
Inmaculada levantó las cejas y elevó los hombros. –Hacé lo que quieras- dijo moviendo las arrugas de la cara.

La hija tomó a la madre por las axilas, como si la abrazara, y la arrastró como pudo hacia la cabecera. Qué pesada, pensó. No es justo. No es justo. La soltó y atinó a salir, pero volvió sobre sus pasos, tal vez asustada de sus propios sentimientos. La terminó de acomodar con esmero.

-A ver abuelita la merienda! – gritó la enfermera

Inmaculada miró la bandeja. Sustancias líquidas y semilíquidas yacían ante ella. Silvia se arremangó para darle de comer. Apretó los labios voluminosos y sensuales, a modo de sonrisa, una especie de línea horizontal que sofocaba todo atisbo de femeneidad.

Mientras la hija le daba cucharada a cucharada el té, la madre no podía evitar mirar a la chica de las cavernas, que tomaba su café con leche sin la mínima educación y daba mordiscos a la tostada dejando una estela de migas a su alrededor. Silvia no vio cuando Inmaculada le sonrió ni cuando la chica de las cavernas le contestó con una sonrisa también.

Silvia tomó la taza de su madre y fue a enjuagarla para poner un poco de agua.

-Ahora lavá mi taza- le ordenó la chica de las cavernas.

Silvia levantó su ceja de derecha en señal de desaprobación y fue al lado de su madre. La chica se puso a canturrear para sí misma y a jugar con sus manos. Tenía un camisón rosa. De pechera de raso.

A la hija le llamó la atención lo parecido que era ese camisón a uno que ella había tenido a las 12 años. Era una de las pocas cosas que le había hecho Inmaculada. Qué tiempos lejanos. Qué confidentes eran. Su madre lo era todo. Bruja y hada, confidente y tirana. Ella le tenía tanto miedo, y tanta veneración a la vez. Inmaculada tenía la regla del bien y el mal, y Silvia se confesaba con ella para asegurarse de estar en el camino del bien. Cosas que se le habían metido en la cabeza, eso de ser buena. Tal vez era culpa de la catequesis, qué iba a saber.

La madre dormía. Silvia no sabía bien qué hacer. Tomó una revista, la hojeó. Golpeteó el taco de sus zapatos contra el piso. La chica de las cavernas se acomodó en la cama y se abrazó a un muñequito que le había traído la enfermera de la noche. Cerró los ojos.

Cuánta paz, pensó Silvia al ver a la chica. Por un momento le tuvo envidia. El sol se colaba entre las cortinas y teñía la habitación de color miel.

-Bueno, abuelita, la vamos a llevar a sacar la radiografía!

A Inmaculada la pasaron a la camilla y con Silvia de escolta la llevaron a los rayos X. La chica se despertó sobresaltada.

Silvia no vio, no escuchó que la chica de las cavernas, a sus espaldas gritaba a puro llanto -Mamá, mamá, no te vayas!


--- Este cuento (de mi autoría) salió segundo en el Concurso Julio Cortázar 2011 organizado por el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires.. Yeah! . ----

jueves, 13 de octubre de 2011

La navegación y la inmigración

Hace un tiempito, el Arq. Javier Zarazaga, que sabía que ando escribiendo cuando puedo relatos familiares, me invitó a formar parte de un proyecto muy interesante, presentado por el museo "Los Rostros de la Pampa", de Villa Lía: las "4tas Jornadas de la Junta Histórica de los Pagos de Areco". Dentro de un variado programa de actividades, mi contribución fue escribir textos que acompañen los bocetos a mano alzada que hizo Javier, en los que, como dice el título, el tema principal fue la navegación y la inmigración.

A pesar de que sigo encontrando cosas que puedo modificar, comparto aquí el cuadernillo con los textos y los dibujos que apareció en el blog del museo.

Estoy contenta de poder compartir lo que me gusta, y estoy agradecida de que me hayan tenido en cuenta. :-)

miércoles, 30 de marzo de 2011

Reflexiones genealógicas III

Qué hacer con las críticas que circulan? Qué hacer con daños serios que ciertos miembros de la familia ejercieron contra otros? Cómo se cuenta?

Todo esto podría ser una suerte de ejercicio espiritual...

martes, 29 de marzo de 2011

Quiero ser tu taza rubia

Quiero ser tu taza rubia
y contener tus deseos
calentitos
para que los bebas en la merienda.

Ellos las prefieren rubias
(ellas también)
y yo
que soy taza
soy tu taza
pensame rubia.

Grabame tus deseos en el borde
quiero acunar
tus impulsos
tus ganas
que implosionan.

Quiero
contener
tus lágrimas
de cuando te quedaste
sin tazas de té.
(soy taza de café)

Quiero ser tu taza
porque
una taza
reemplaza
muchas cosas.

A la angustia
al amor
al tacto
a la madre
al padre
al coraje
al amigo a la amiga al novio o novia
que existe o que no existe
al colectivo
a la distancia
a los ladrones
a las diferencias
a los celos
a la ignorancia
a la vergüenza.

Quiero contener todo
total ni sé qué tengo en mis paredes
porque
soy taza
y gracias
que sé que soy una taza.

Quiero que me digas
si soy linda
si estoy rajada
que me guardes
que me limpies
que tengas las llaves de mi alacena.

Tirame cuando quieras
desquitate
porque
después de todo
yo tengo la culpa
por eso de confundir

el contenido y el continente
soy todo lo que contengo
soy tu taza al borde de la mesa.

Revoleame o me revoleo yo.

Reflexiones genealógicas II

Al escribir sobre mis parientes, sus grandes habilidades, sus circunstancias, amores y vicios son mucho más que eso, y a la vez mucho menos que eso. Las borracheras no son tan malas, los amores no son tan grandes, las habilidades no son tan maravillosas. Pero a la vez sí. Elijo arbitrariamente un hilo para unir todo eso, las pinceladas de las vidas que me anteceden. Con cada palabra siento que todo empieza a cobrar un sentido. Para mi. Tengo dos familias. La de carne y hueso, y la que está impresa en mi cabeza. Es más, tal vez tenga más familias. La del alma, la del corazón, la del recuerdo. O, tal vez esa multiplicidad no sea más que una sola cosa.

viernes, 18 de marzo de 2011

Reflexiones genealógicas I

Es más fácil contar la historia de parientes lejanos en el tiempo, a quienes no conocí, por pocos datos que tenga, que contar la de los que conocí en vida.

Muchos hechos en la vida de mis ancestros -y en la mía, y en la vida de todo el mundo, por qué no- se dieron de manera simultánea y entreverada, dispersa, conectada y desconectada a la vez. Al escribir tengo que hacer un recorte, tengo que resaltar y privilegiar algunos aspectos sobre otros. Una delicada limitación.

Pensándolo bien, tal vez no tenga que tratarse de una limitación, tal vez logre potenciar la historia en vez de limitarla, reflejar un poco el espíritu de mis ancestros con pocas palabras elegidas con el debido respeto.

En este proceso de escritura siento que no estoy trabajando con un texto sino con un ser vivo.

jueves, 10 de marzo de 2011

Diez razones para escribir, por Roland Barthes

1) por una necesidad de placer que, como es sabido, guarda relación con el encanto erótico;
2) porque la escritura descentra el habla, la persona, y realiza un trabajo cuyo origen es indiscernible;
3) para poner en práctica un “don”, satisfacer una actividad distintiva, producir una diferencia;
4) para ser reconocido, gratificado, amado, discutido, confirmado;
5) para cumplir cometidos ideológicos o contra-ideólogicos;
6) para obedecer las órdenes terminantes de una tipologia secreta, de una distribución combatiente, de una evaluación permanente;
7) para satisfacer a amigos e irritar a enemigos;
8) para contribuir a agrietar el sistema simbólico de nuestra sociedad;
9) para producir sentidos nuevos, es decir, fuerzas nuevas, apoderarse de las cosas de una nueva manera, socavar y cambiar la subyugación de los sentidos;
10) finalmente, y tal como resulta de la multiplicidad y la contradicción deliberadas de estas razones, para desbaratar la idea, el ídolo, el fetiche de la Determinación Única, de la Causa, y acreditar el valor superior de una actividad plural, sin causalidad, finalidad ni generalidad, como lo es el texto mismo.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Mañana, se presenta Si Hamlet duda le daremos muerte


en la Ex Esma.
Va a estar bueno...un poco de poesía nunca está de más!!


miércoles, 8 de diciembre de 2010

deslizarse

TRINEO

Para deslizarse sobre hielo, sobre nieve, pero en la Imaginación es todo lo
contrario: es para deslizarse por lo caliginoso. Sería un trineo en el campo
raso
de una noche calurosa, bajo destartalada luna, y en paisaje que transpirara la
humedad de un verano sin redención. Por lo que al Lector, habituado a conocer el
sueño de la nieve de los trópicos, se le propondrá entonces, como aporía, esta
aberración consistente en soñar un trineo en pleno verano.


Lorenzo García Vega

martes, 7 de diciembre de 2010

Respingo

Estaba sentada esperando que pasara un subte decentemente espacioso. Sentada, en medio de uno de los bancos de chapa con agujeritos de la línea B. Y en eso, me siento impulsada hacia arriba de golpe: una señora se había sentado en el extremo derecho del banco, más bien, se dejó caer arriba de banco. No pasó ni un minuto que me sentí de nuevo impulsada hacia arriba contra mi voluntad. Un viejito corpulento hizo lo mismo a mi izquierda.

Me rehúso a creer que fue casualidad.

Si Hamlet duda le daremos muerte


Lo que no salió en las fotos


La dieta

A la vuelta de mi casa había una dietética. Después cerró. Pusieron una librería que no prosperó.
Ahora, una heladería.

Pero el cartel colgante todavia dice "Dietética".

martes, 30 de noviembre de 2010

Armando el árbol...

Cada tanto hago arqueología en las historias que pasaron -con y sin palabras- de generación en generación en mi familia. Y justamente teniendo eso en cuenta, encontré una manera muy hermosa de armar el árbol de navidad...aquí

miércoles, 27 de octubre de 2010

Antología de poesía salvaje

http://librosdelatalitadorada.blogspot.com/2010/10/antologia-de-poesia-salvaje-si-hamlet.html


Es un honor para mí formar parte de esta hermosa antología publicada por Libros de la Talita Dorada, en su colección Los Detectives Salvajes, dirigida por Julián Axat. Estoy profundamente agradecida.
Sebastián Lalaurette habla de ella mejor que yo acá.

¡Me voy corriendo a la librería!